Con una historia que se inicia en 1965, Les Assassins se ha convertido en el restaurante más antiguo de Santiago que ha permanecido siempre en el mismo lugar y con el mismo dueño. Se trata de Juan Carlos Cheyre, quien luego de estudiar hotelería en París volvió a Chile a instalar un local tipo parisino con su madre en calle Merced. “Era un local pequeño atendido por jóvenes universitarios vestidos con una chaqueta escosesa, lo que llamaba la atención”, asegura.
¿Cómo fueron los comienzos de Les Assassins?
Empezamos como una especie de café concert y teníamos un solo plato de comida. Era un ambiente bien bohemio, de a poco la gente fue pidiendo más platos y se fue transformando en restaurante, en el que hoy contamos con una carta más amplia que nos ha hecho ser muy bien catalogados a nivel internacional.
¿Cuál ha sido la receta para el éxito del local?
Trabajamos con muchos productos frescos y el toque francés va en todos los ingredientes. Creo que el paladar de los chilenos es más bien tradicional y por eso yo me he quedado con esos clásicos antiguos que son ricos, generosos en su dimensión y no son tan caros.
Berries
Me gusta usarlos mucho en la Crème brûlée, que generalmente es un plato sin gracia, pero yo le agrego frambuesas, frutillas o algún otro berry espolvoreado con azúcar flor y queda una presentación preciosa.