La fruta pertenece a un grupo de alimentos que, como norma general y por costumbre, se incluye como postre en comidas y cenas. Sin embargo las frutas frescas, deshidratadas o congeladas, poco a poco han ganado un espacio importante en preparaciones saladas, ya sean calientes o frías.
Además de enriquecer multitud de preparados con vitaminas y minerales, ofrecen un original toque de sabor.
La lista es interminable: corvina con frambuesas, jabalí con salsa de arándanos y mucho más, los límites sólo los pone la imaginación. En la cocina asiática se combinan frutas con el arroz, y en Hawai, acostumbran ponerle piñas a todo, por eso la célebre pizza de nuestros días “a la hawaiana”.
Los berries, por su parte, añaden un toque agridulce y un perfume especial a los platos de carnes, aves e incluso pescados, además son el complemento infaltable en carnes de caza. La utilización de frutas en los platos se asocia principalmente a la elaboración de salsas, muy frecuentes en la cocina fusión. Sin embargo, adquieren cada vez más protagonismo, convirtiéndose en finas guarniciones que otorgan platos llenos de sabor y salud..