La comida es parte fundamental de nuestra vida. Más allá de los placeres que nos otorga, no podemos olvidar que la manera como nos alimentamos afectará directamente nuestra salud a largo plazo.
Al preparar los alimentos en forma saludable, se minimizan los riesgos para la salud que a veces implica la cocina tradicional. Se trata fundamentalmente de evitar los excesos de grasas, colesterol y sal, relacionados con las enfermedades cardíacas, arterioesclerosis, obesidad, hipertensión y ciertos tipos de cáncer. Una de sus pautas más importantes es aumentar las proporciones de alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, frutas y hortalizas.
Los berries son unos de los alimentos con más alto contenido de antioxidantes, vitamina C, fibra y potasio. Los antioxidantes absorben los radicales libres, que causan cambios celulares, oxidan el colesterol bueno y causan envejecimiento tanto físico como mental.
Hay que eliminar ciertas malas prácticas como comer a deshoras o muy rápido, pues este es un camino que nos lleva directamente al sobrepeso. Hay que tener en cuenta que a la hora de elegir nuestra comida debemos considerar las actividades que vamos a llevar a cabo. Por ejemplo, si vamos a practicar algún deporte, es prefaerible comer dos o tres horas antes y tomar como plato principal arroz o pastas. Si en cambio vamos a desarrollar una actividad más tranquila, es aconsejable ingerir un plato de verduras y una comida baja en calorías pues no vamos a necesitar gastar mucha energía.
Sean cuales sean nuestras preferencias a la hora de alimentarnos, debemos luchar por conseguir un equilibrio entre sabor y salud.