Los Cranberries o arándanos rojos, son unas de las pocas frutas originarias de América del Norte. Desde la antigüedad, los cranberries se han caracterizado por sus propiedades medicinales, las que los han transformado en buenos remedios caseros, los nativos ya las utilizaban mucho antes de la llegada de los colonizadores con fines medicinales y como tintura natural para alfombras, mantas y ropa. Su color rojo brillante y su delicioso sabor agridulce, aportan un atractivo sabor a la cocina en salsas, ensaladas, aderezos, postres y bebidas.
Estos exquisitos berries son muy apetecidos por sus beneficios para la salud, no contienen colesterol, bajos en calorías y su escaso contenido de hidratos de carbono, sumado a sus propiedades antioxidantes y antibacterianas, permiten eliminar sustancias tóxicas que se almacenan en las paredes arteriales, previniendo ataques cardiovasculares, infartos y todo tipo de afecciones cardiacas.
Según estudios publicados por la Harvard Medical School de Boston, beber cada día 300 ml de jugo de cranberry o consumir su equivalente en complementos alimenticios a base de este fruto, puede reducir de forma significativa los riesgos de repetición de infecciones urinarias.
El jugo de cranberry posee NDM, un compuesto no dialisable de alto peso molecular, que permite revertir e impedir la asociación de ciertas bacterias responsables de la placa dental y la enfermedad periodontal.
Todas estas características convierten a los cranberries en un delicioso y saludable complemento para realzar el sabor a cualquiera de nuestras comidas y bebidas.